miércoles, 21 de marzo de 2012

Sinópsis argumental de La Casa de L.A. Luna

Martín Madero es el Secretario de Redacción de un telediario de una gran ciudad. Debe entrevistar a Lucila Luna en un museo de arte moderno, durante una instalación audiovisual, Ella es una polémica artista plástica directora de cine poco afecta al periodismo por haber estado envuelta en escándalos con drogas duras. Ella evita al periodista y se escabulle para volver a su casa de campo según se lo manifiesta una misteriosa niña.

De vuelta en el telediario recibe una invitación de la misma artista a una fiesta campestre, por gestión de una reportera novata: Eugenia Luro.

Martín Madero y Eugenia Luro parten para la finca de Lucila Luna. Hacen una parada previa en una esquina de campo para averiguar más sobre la misteriosa artista. Así se enteran de los conflictos con los padres, la ruina económica familiar que ella revierte, y su presente de éxito. Llegan a la estancia donde son recibidos por la Luna en persona, interrumpida por Pedro Portillo, seudo productor cinematográfico extorsionador y mafioso. Martín Madero es testigo inmediato e involuntario de los aprietes mafiosos de Portillo a la Luna.
Cuando Martín se está desempacando, tiene la aterradora visita la misma niña misteriosa que le habló en el Museo que cruza toda su habitación sin pronunciar palabra.

En la fiesta campestre la productora Andrea lleva a Martín y a Eugenia a la cabecera junto a Lucila, gesto que no pasa desapercibido para Pedro Portillo, quien discutía con Paula, la secretaria personal de Lucila, los porcentajes que deberían tratar de arrebatarle a la directora. La niña misteriosa oye la conversación y escapa. Pedro, intuyendo algún peligro, le ordena a Paula que la detenga. La niña sube una torre de la vieja casona. Cuando Paula entra al lugar la pesada puerta se cierra atrás de ella. Grita, llora, se desespera pero nadie la oye. Está encerrada.

Martín mientras tanto bebe demasiado y deben ayudarlo a volver a su habitación.

Pedro, Débora y Elías están en el parque. Débora, pareja de Pedro está intrigada porque no le cierra el modo en que fueron invitados a esa fiesta y sospecha que algo malo puede ocurrir. Va a la cocina de la casona a prepararse un té donde es interceptada por Eugenia que la interroga por la la muerte de su hermana Julia Luro. Débora confiesa la verdad de de dicha muerte, acusando a Elías y Juan José, pero evitando implicar a los hermanos Pedro y Mauro.

El gato de Lucila se sube a la mesa donde está el grupo de Portillo quien lo quiere ahuyentar. La niña aparece para llevárselo en brazos. Tratan de atrapar a la niña. El animal lastima a Pedro y escapa. La niña lo sigue. Elías corre tras la niña hasta un bosquecito. Elías encuentra a la niña quien le pregunta por qué odiaba a Julia Luro. Elías confiesa haber creado la trama para que asesinaran a Julia como si fuera un guión. La niña llorando empieza a correr en dirección a la casa por entre las breñas. Elías se tropieza, cae el piso, cuando oye el rugido de un gran felino. Luego se hace el silencio.

La niña, con el gato en brazos entra en la cocina donde Débora sigue llorando. La niña le prepara ella misma un té de manzanilla. Le pregunta a Débora, cual era el cóctel de drogas que le obligaron a ingerir a Julia para encubrir el homicidio. Débora va a tomar el té y la niña le advierte que está extremadamente caliente. Débora se lo lleva a su habitación ignorando a la niña y sus cuestionamientos.

Juan José intenta otra escaramuza para averiguar algo más, pero siempre es descubierto por La Niña. Simultáneamente el ama de llaves lo llama a Pedro con urgencia ya que Débora está descompuesta en su cuarto vomitando sangre. Piden una ambulancia al hospital de un pueblo cercano y le contestan que todas las ambulancias de la zona están ocupadas rescatando heridos y muertos de un choque en la autopista. Le piden que la lleven ellos directamente en algún auto.

Pedro le hace traer su automóvil a Juan José que intenta en vano arrancar varias veces el auto de Pedro. Con todos ocurre lo mismo. Pedro le sale al encuentro. Pedro intenta lo mismo sin éxito. Lo manda a Juan José a la ruta a parar algún auto o camión y pedir auxilio. Cuando se dirige a la ruta la niña se le acerca y le pregunta si la va a ayudar a Débora, y por qué no la ayudó a Julia Luro cuando se moría. Juan José sorprendido le contesta que fue porque la tenía embobada a Lucila con su capacidad.

La ruta está en malas condiciones. Juan José se para sobre un parche en el pavimento que lo eleva un par de centímetros. La niña le advierte que no lo haga que pararse en medio de la ruta es peligroso. Juan José no le presta atención. La nena se aburre y se va de vuelta en dirección a la casa. Juan José ve luces que se acercan. Juan José nota que no puede mover las piernas porque sus botas tejanas se han hundido en el parche de la ruta. Pierde el equilibrio y cae. Finalmente se pone de pié y se empieza a bajar los cierres de las botas cuando nota que están manchadas. En lugar de quitárselas empieza a limpiarlas cuidadosamente. El camionero ve a Juan José demasiado tarde. Se ve el perfil borroso del camión y oímos un golpe sordo.

Pedro Portillo saca un par de arma de la gaveta de su automóvil. Le da una a su hermano Mauro y entran a la casa. El guardia les dice que no pueden pasar. Se amenazan mutuamente y Pedro salda el asunto matando de un balazo en la frente al guardia. Lucila que sigue en el cuarto con Martín presiente algo y sale a averiguar lo que pasa.

Martín y Eugenia se agazapan atrás de la puerta de entrada a la habitación. Martín enarbola un perchero de madera. Pedro abre la puerta de la habitación. Mauro está atrás casi pegado a él cuando se les acerca La Niña por atrás y sorprende a Mauro que se da vuelta y le da un caderazo a Pedro que entra de golpe en la habitación de Martín. Martín lo noquea. Eugenia sale de la habitación empujada por Martín. Mauro la recibe en el pasillo apuntándole a la cabeza con el 38. Eugenia está en poder de Mauro. Mauro la arrastra a Eugenia hacia la escalera con él y se la lleva hacia el parque. Eugenia un descuido escapa. Mauro sale tras ella. Martín intercepta a Mauro y luchan desordenadamente. Eugenia comienza a trepar hasta a la plataforma superior de un molino. Mauro hace lo propio y amenaza a Eugenia para que se tire desde la plataforma al suelo. Mauro le dispara una vez más a Martín. Se queda sin balas. En ese descuido Eugenia se tira al tanque australiano con las piernas recogidas. Martín entonces intenta subir a la plataforma. Martín queda precariamente agarrado de la estructura con las piernas. Mauro baja una pierna y patea varias veces a Martín

La niña con el molinete de celuloide está viendo la escena desde el techo de la casa, y cuando Mauro se para en la plataforma, sopla el molinete de celuloide que gira rápidamente. Una extraña ráfaga de viento hace girar las aspas del molino. El timón cambia de posición y golpea violentamente a Mauro que cae sobre el borde metálico del tanque. Cuando Martín baja se acerca a Mauro que agonizante le dice que no tiene nada contra él y que cuente en el diario que todo fue una trampa que les tendió Lucila Luna apara vengarse

Martín es interceptado por un hombre con pelo largo y desprolijo, es el Fiscal Farragutte.

Paula desde su encierro escucha las sirenas y ve el movimiento en la parte inferior de la casa. Hace un esfuerzo y asoma el cuerpo hacia afuera. Llama la atención y logra que Farragutte acompañado por Lucila vayan a rescatarla al minarte. Paula está en la cornisa. Farragutte abre la puerta hacia fuera sin ninguna dificultad. Alcanzan a ver a Paula en la cornisa a través de los ventanucos. Farragutte saca un brazo por el ventanuco intentando asir vanamente a Paula. En ese momento la niña se acerca gateando por la cornisa. Farragutte oye que Paula habla con alguien que está del lado de afuera. La niña le ofrece hacer el camino hacia atrás. Paula aterrorizada se suelta del marco del ventanuco y pierde el equilibrio; se agarra del brazo del fiscal Farragutte. Se sostiene de la manga del saco del Fiscal hasta que esta se descose y cae estrellándose en el piso.

Portillo sigue sin aparecer, Lucila va nuevamente al cuarto de Martín que se está vistiendo para ir a declarar a los Tribunales de Dolores. Martín amargamente le dice que lo que más le angustiaría es haber cumplido el papel de “coartada calificada”. Pedro aparece por la puerta oculta de la biblioteca. Tiene la 9mm con silenciador en la mano. Le muestra a Lucila una bala de plata con su nombre. Cuando la va a cargar en el arma Lucila lo nota por el reflejo en los anteojos de miope. Se los quita y hace que Martín salga de la habitación.
Pedro ve borrosamente, pero persigue a Martín disparándole a bulto varias veces. Martín cae con un balazo en la espalda rodando por las escaleras hasta la sala.

Entra el fiscal Farragutte desde el parque y sorprende a Pedro con el arma. Pedro sin los anteojos tropieza con una arruga de la alfombra, pierde el equilibrio y también cae escaleras abajo. Queda boca arriba al lado de Martín. a quien le apunta a la cabeza cuando desde atrás aparece la niña que queda de rodillas frente a la cabeza de Pedro. Este deja de amenazar a Martín y le apunta el arma a la nena que estira la mano, tocando la 9mm. Pedro gatilla varias veces y el arma no dispara, luego apunta a la cabeza de Martín e intenta disparar también sin éxito.

Pedro se lanza a la persecución de la nena que escapa y lo evita. Pedro golpea una estantería de la que cae el premio Obelisco de Oro. Farragutte sigue sin intenta nada. Pedro le apunta nuevamente a la niña que huye escaleras arriba, pero esta vez bala estalla dentro del arma sin salir. Las esquirlas lastiman a Pedro que tira el arma y cae de rodillas frente sobre el Obelisco de Oro que había caído parado clavándoselo profundamente como un puñal en el bajo vientre. Entran dos paramédicos que tratan de atenderlo, Pedro se los saca de encima e intenta arrancarse la estatuilla clavada. Los paramédicos se lo impiden tomándolo de los brazos. Lucila baja las escaleras corriendo y se arrodilla al lado de Pedro. Le ruega que se tranquilice para que lo puedan atender. Pedro libera el brazo derecho y se arranca la estatuilla del vientre. La enarbola como para pegarle con la base a Lucila. En ese momento nota que le mana una enorme cantidad de sangre del vientre y cae muerto sin llegar a dañar a Lucila.

En los Tribunales de Dolores Lucila, Martín, Eugenia, Andrea, Liliana, y otros van a ver al juez Parra que los cita informalmente. El Juez los recibe con el fiscal Farragutte. Parra la emprende contra Lucila responsabilizándola de todas las muertes. La discusión es breve, pero áspera y ríspida. Finalmente interviene Martín y le recuerda al Juez que su grupo periodístico lo tiene en la mira por sus muchos desatinos desde hace largo tiempo. El Juez sigue preguntando por la niña misteriosa.

Finalmente el grupo se retira. Eugenia Luro le confiesa a Martín que en realidad ella se queda a seguir trabajando con su amiga, dado que ya no existen los peligros de los extorsionadores. Martín lamenta que no se hayan obtenido las confesiones de los asesinos. Lucila le dice tranquilamente que todos confesaron. Martín se espanta de lo que escucha.

Cuando el grupo se va y el Juez queda a solas, y trata de destruir papeles de las causas que lo incriminan. Lo llama a Farragutte para que lleve la destructora de documentos. Alguien llama a su puerta. El Juez supone que es el Fiscal y le dice que pase. Es la niña preguntándole con presunta inocencia si es que la estaba buscando. La música presagia el final.

Copyright 2008~2012 by Jorge A. Ricaldoni, todos los derechos reservados